sábado, 4 de abril de 2009

Tatuaje


No te vas a acordar,
son pensamientos de sueño,
izados al viento de los idus de Morfeo.


Ya no quieres volver a abrir la luz y despertar al intelecto,
abandonar la calmachicha de tu dormitar encadenado
a pompas de sangre caliente y venas en tus manos
bombeando regueros de vapor,
y el latido de pájaro carpintero por tu corazón en tu tórax

tac tac tracatac

Va tan deprisa, que si te duermes de lado se desatan las tempestades
en las venas de tu cuello

tac tac tracatac

No es tan rítmico como debiera por los ecos con el hueso que lo hacen dubitativo.


Esta vez no quieres abrir la luz, dinamitar el conjuro de los hados en tu mente

cansada

cansada

cansad

a ...

Y decides hacerte un tatuaje para siempre
con el bolígrafo de tinta eyaculada
con tus visionados, reciclados, refugiadas
ilusiones y arrebatos
pensamientos y alucinaciones
flores de un día

Un tatuaje azul marino
como la sangre de las olas atrapada por la espuma

No enciendes la luz, no es necesario

Esa mente enfervorecida, enardecida,
entusiasmada consigo misma
la esponja

Y te reescribes a ti misma en la piel suave y frágil de tus muñecas
y te punzas con dolor el dorso de la mano
y te dibujas tus anhelos en los nudillos

y tal vez mañana ...

cuando te levanten los luceros de las proas de los barcos
te preguntes quién te ha pintado en la carne trémula
las cartografías de tu pecho encendido

No te acuerdas?

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