sexta-feira, 10 de abril de 2009

Eras invencible


Felipe II exclama en El Escorial asomado a las ventanas:
Mi amada, mi armada, quemada!!!!

Anclado en genuflexiones,
soñando con galeones
las manos en oración
rodeado de blasones

Boabdil, Boabdil, retorna a Granada, infiel
que ni enemigo navío
ni marea ni corcel
se asemeja a lo perdido

que en Bretaña
naufragué ...

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