domingo, 5 de abril de 2009

Ámsterdam


Es éso que haces cuando te desperezas y recobras tus sentidos después de dormirnos o tras una sesión larga de sofá. Se te aviva la mirada y surgen destellos de piedra semi-preciosa mientras tu cuerpo sale de su resaca ...

Y me miras distraídamente, sin prisa, y te preguntas internamente qué es lo que quieres hacer a continuación; escuchas intuiciones en tu mente como cascadas minúsculas, o choques de barquitos de cáscara de nuez, pero no sabes muy bien qué significan ni a dónde te van a llevar.

Yo te observo sin que tú te des excesiva cuenta. Veo cómo agitas las manos inconscientemente y giras tus muñecas dobladas para espabilarte, reencontrarte o revivir. Y miras a tu alrededor tras unos movimientos informales de tu cuerpo. Tal vez andas un poco por la habitación y me ofreces un vaso de agua, que yo declino, aunque tú sí que te bebes uno con los ojos entornados mirando por la ventana hacia la calle y la parte de atrás de las casas. Y sin abrir la luz del baño haces un pis medio dormida.

Yo no digo nada, y te espero con una sonrisa. Esto nos puede llevar a todo: a salir de casa e ir a patinar, o a jugar al basket; a echarnos un cine, ir a cotillear ropa o cachivaches elctrónicos y analógicos de segunda mano para mí. Coger las bicicletas y salir despedidas cuesta arriba por los canales, o esperar hasta la noche si hay concierto en Paradiso. Podríamos ir al Vonder Park y tumbarnos para absorber los últimos rayos de sol de la tarde y sentirnos en olor de multitud. Tal vez no sea demasiado tarde para una tarta de manzana caliente casera con nata montada a la entrada de Westerstraat. Podrías animarme a llamar a gente y quedar para hablar de mi corto, mi largo o de sus proyectos. O quizá ir a otear las casas barco amarradas en los canales, porque alguien que conoces vive en una.

Yo te sigo esperando sin que te des cuenta con una sonrisa.

Cuando vuelves a acercarte, con semblante hundido en tus cosas y pensamientos, y captas mi mirada fijamente envolviéndote, te agachas y te apoyas sobre mi vientre y me besas en la boca. Algo ha hecho clic en tu cerebro y has decidido hacerme el amor.

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