quarta-feira, 10 de dezembro de 2008

Nana de invierno

¡Ya ha venido el viento hielo!
Y sus donaires de gloria

Ya ha venido el viento hielo y me agita con fervor hasta que sus cuchillas de estrías me congelan los gritos de la garganta. Me resbalo con tu aire gélido entre los surcos del invierno y traspaso portales temporales en las calles estrechas de mi barrio.

Con sus bordes de plata, llegó el invierno
Sus aristas de vidrio, te están hiriendo

Ahora ya nos creemos que navegamos varadas hacia la eternidad, hacia los peces martillo y las sirenas de pelo de escarcha y la espuma de las olas engalladas por las gaviotas ciegas.

Ya nos duele el invierno como un reloj roto como unas manos rotas como unos dedos rotos entumecidos detenidos con el paso de los minutos en una tienda de antigüedades.

Ya no hay charcos con polvo
sólo reflejos de nubes.

Ya no hay nubes de horas,
sólo de noches.

Ya no hay árboles límpidos,
sólo reproches.

Y sus pérfidos limbos
que desnudan tus roces.

¡Ya ha venido el viento hielo
y sus desvaídos colores!

Duerme, duerme, ángel mío
te presiento, no llores

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