terça-feira, 3 de março de 2009

Melanina


Tus manos y las mías recorren brisas indómitas, septentrionales. Nuestras manos escenifican todos los parajes, se perfilan en todas las dimensiones para aprisionar el espacio de aire entre ellas. A veces me dueles tú como te quiero yo, y es el cruce tibio, enredado de nuestras miradas el que se rinde y nos porta.

Le doy un beso a mi hermana y se me hunden los labios en su piel morena, arrebujada en melanina. Se me queda el beso apresado y juega durante un rato y da un par de cabriolas que rodean su nariz birracial que es como una guinda deliciosa. La abrazo y noto un calor precioso, como de manta de amor.

Nuestra melanina besa hacia dentro replegándose, enfundándonos, es un grito de cálido afecto, una invitación al territorio.

4 comentários:

  1. Yo quiero uno de esos besos (será que hoy estoy aletargada y necesito que el sonido de un beso me despierte, jejeje).
    besos, sonoros. Anónima ;o)

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  2. ¡¡Anda!! empiezo a notar los efectos de la melanina. Mis mejillas adquieren otro color, con más lustre (no el pálido y ojeroso de quien ha dormido 4 horas y le queda una larga tarde-noche-madrugada de trabajo). Gracias guapa, no hay como un beso para renovar fuerzas. Besos a mares. Anónima ;o)

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  3. Pues puestas a enviar besos, yo os envío a las dos un cargamento. Muackisssssssssssssss!!!!! ;o)
    Anónima

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