quarta-feira, 16 de dezembro de 2009

Y sigo escindiéndome


Es abandornar la alcoba, es sentir la urgencia del apresurarme. Es llegar a una cita exactamente a y 37 minutos. Es mirar a los ojos de la gente. Es arañar los sueños y pensar que dormir me consuela y que la vida no me extraña. Es no pensar en pedir ninguna ayuda. Es pensar y pensar.

De rebote ... como un peonza sin saber cómo moverme a la otra casilla pero con unas ganas locas. Me falta el empuje aunque no siempre me falten las ganas.

Tengo visiones laterales y creativas todo el tiempo. Me hubiera gustado encarrilar mi vida mejor, pero no me importaría si simplemente fuese feliz ahora. No pido mucho.

Te observo y siento en tu piel la mía, los pliegues de tus labios recogen los aromas que me entregarás en el futuro, y yo intento recogerme para entregarte.

Estoy intentando permanecer en mi sitio para abarcar lo que contiene. Solapando dudas entre terrones de azúcar y sus intervalos y recidivas. Hoy tengo la mente rápida pero los dedos poco ágiles. Hoy es un día al que me asomo como a un balcón. Estoy rodeada de columnas de plantas de algodón.

Entre mis dedos noto los minutos descolchados.

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