sábado, 30 de maio de 2009

Esperas



Esperas temblores continuos y ésos no llegan. Acudes al timbre de los nervios de las raíces desconocidas y ellas no te asaltan. Pretendes retirarte a tiempo y cazar las ideas al vuelo, las tiernas miradas, las incomprensiones exquisitas, las lavas inoperantes, las insinuaciones imprecisas y todas te elevan al mismo lugar antes roto y ahora recompuesto, un suave mirador que tiernamente susurra reencuentros y luces veladas ante tanto resplandor.

Es la intencionalidad de los someros rostros de desguaces celestes, los que tiran sondas al espacio para mimetizar impresiones. Es el intenso asomarse y recoger tus esquinas prensibles como llagas cicatrizadas y espléndidas.

2 comentários:

  1. Hay esperas ansiadas, otras odiadas, esperar, lo bueno y lo malo siempre me hace sentirme nerviosa. ;-)

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  2. ¡Gracias, guapa! A la espera hay que acometerla con activa calma, pretendiendo que lo que queremos ha empezado, usando la añoranza como madreselva, el recuerdo como estío, el ansioso contar de las horas campo de recreo recobrado de nuestros sueños infantiles.

    Besoss

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