sexta-feira, 29 de maio de 2009

Aromas



Los limoneros se endulzan tras las agrias decepciones de los desamores pasados, y sabes que me aromatizas con tu aliento arrebatador. Sí, lo sabes y lo haces mil y ciento veces para sellarme bajo la piel tu impronta de leche y miel, que es tu mirada.

No me anticipaste el desvelo de tus preocupaciones ni el desencanto de tus omisiones. Como las equivocaciones del querer son esquivables, te espero en la esquina tras tu huida. La luz del rayo verde del cenit es embriagadora.

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