La ciudad de los rascacielos, la ciudad que nunca duerme y la ciudad yanqui más grande me la ha soplado. Vivieron su éxtasis durante el siglo XX y podían mirar por encima del hombro principalmente del tecnológico, a cualquier otro terrestre. Pero se han estancado. Se les acabó la ficha. Europa les ha cazado.
Poco de Nueva York se me antoja insólito, ya que en Londres, en Milán, en Matalascañas o en Madrid vestimos con el mismo atuendo, los horarios laborales son parecidos, también nos cruzamos por la calle con gente de muchas nacionales. Consumen el mismo alcohol que nosotros (a pesar de haber tomado como medida subir el precio del mismo para reducir su consumo -si es que cuando se sientan a pensar...-); comemos alimentos similares (diría que más parecidos que a los de Gran Bretaña).
Poco de Nueva York se me antoja insólito, ya que en Londres, en Milán, en Matalascañas o en Madrid vestimos con el mismo atuendo, los horarios laborales son parecidos, también nos cruzamos por la calle con gente de muchas nacionales. Consumen el mismo alcohol que nosotros (a pesar de haber tomado como medida subir el precio del mismo para reducir su consumo -si es que cuando se sientan a pensar...-); comemos alimentos similares (diría que más parecidos que a los de Gran Bretaña).

Dora, aconséjanos
Tarjeta New York Pass - Cuesta unos 155 dólares para 7 días. Cómprala si piensas visitar la ceca, la meca y el cañaveral, es decir, si en tu plan de viaje está calzarte unas deportivas y sentirte poseído por el correcaminos. Y hacerte así una foto delante de cada monumento tipo "I was there".
Transporte - Aconsejable la tarjeta de 7 días, sirve para metro y bus y cuesta 25 dólares. Me ha parecido un jaleo el metro de NY además de sucio, viejo y ruidoso. Qué orgullo al pisar esta mañana nuestro metro de Madrid.
Hay un gran respeto por el viandante, sí ese que esta todo el día de allá para acá con un inmenso vaso de plástico en la mano, que sólo contiene aguatonta y que ellos lo llaman coffee. Cuyo único benefico que apuesto tiene es calentarle las manos y el pecho los días que el grajo vuela bajo, y hace un frío del carajo. (En invierno, hasta los -30ºC).
Comida - Buen precio, puedes comer y cenar fuera a precios muy parecidos a los que tenemos en España. Los restaurantes españoles, por lo general, sirven comida mexicana.
Alojamiento - No aconsejable el Hostel Chelsea Spot, en la calle 30 entre la 6ª y 7ª avenida. Precio muy compentente, pero habitaciones muy pequeñas, deteriorado y muy ruidoso. Te tocará la lotería si eres agraciado con una recámara en la cuarta planta, sin ascensor. Pero el premio gordo se lo lleva la atención al cliente.
Maleducado y sin empatía (en general en todo los comercios neoyorquinos) y cerdo en este en concreto. Me muero de risa sólo de revivir una escena: Laura y yo frente al gordo baboso de recepción que come con las manos unos trozos de pollo frito de Kentucky. Relamiéndose los dedos para buscarnos información en el ordenador. Y nosotros sin poder articular palabra.
Salidas nocturnas - A las 4:00am todos a su casa, pasando por alguna pizzería para irse a la cama con el estómago asentado. Copas caras, ni se te ocurra pedir un chupito, así que sólo cerveza. Ah, en los bares de ambiente no hay sexo, si te estás cagando te jodes y no liberas a Willy ya que los baños sólo tienen la puerta de fuera ¿el resto? como un loft. ;-). Píllate una revista gay gratuita, que incluye un plano con los lugares de ambiente de Manhattan. Eso sí, haz como mi amiga Celia-K, que me llevó al Barracuda, y date el placer de degustar un cosmopolitan y sentirte más Carrie que nunca.
Idioma - Si eres de los que sólo conjuga bien el verbo to be o de los que has olvidado cómo pasar a interrogativa una frase, no te cagues ahora en la academia Openning por cerrar sus puertas. La gran mayoría del personal son hispanos o descendientes de.
Lo que está claro es que esta ciudad no descansa nunca. El día es una sucesión de horas, ni comienza ni acaba. Siempre te toparás con alguien, perdón algo, abierto.
That's all, folks. Ay, si es que la experiencia es un punto a favor. Qué poquito cuesta compartir mi sabiduría y experiencia vital con los demás. Experiencia viajera que me temo, en este caso, que no repetiré.
Nota: Ya que has llegado a este post, aunque no me conozcas, hazme saber de ti y anímate a dejarme un comentario tanto si vas a ir a NYC o si ya has vuelto. Muchísimas gracias.