sexta-feira, 16 de abril de 2010

Agenda del periodista

Un gilipollas. Eso es lo que me ha parecido cuando esta mañana a primera hora he tirado de él para que me pasara un contacto. Ni siquiera para que lo compartiera conmigo, sino para que le hiciera llegar una petición a algún deportista destacado del mundo del ciclismo.

"Me has pillado así, que ahora no caigo". Vaya, la primera vez que le oi esa respuesta hace unos meses lo achaqué al momento y posición lunar o interplanetaria. Pero hoy ya no ha colado. Es fácil, me he dicho, ese mala coyuntura se soluciona con un "déjame que le dé una vuelta y te llamo en un rato". Pero no había la más mínima intención.

Continúa sorprendiénodme la gilipollez de algunos periodistas que con recelo abrazan su agenda de contactos. A ver, imbécil, tu madre te repitió desde pequeño que todos los caminos llegan a Roma. Mi desparpajo innato me va permitir tener ese contacto esta misma mañana.

"Trepa" o "muy suyo" son calificativos que había escuchado de él en boca de algunos compañeros de profesión, ahora también lo oirán de la mía. Imbécil. Porque hoy ha sido un contacto lo que he necesitado, pero quizá mañana tú precises algo menos sencillo de conseguir.

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