
Libertad para asirme entre derredores. Libertad para desertar paisajes de cloro y encimeras de grano. Libertad para integrarme en ruinas de frecuencias y fenómenos mutables. Entereza para rondar los romerales a sabiendas de que tropiezas.
Enciendes los matorrales ciegos y sordos porque están secos y no reverberan. Radias luz y fe cuando te encuentras contigo misma y te sonríes, como si de repente te reconocieras.
Son todos esos momentos añiles en los que no encuentras la tranquilidad del todo, pero la buscas y te entregas igualmente.
Nenhum comentário:
Postar um comentário