
Hoy he estado de comida familiar multitudinaria y ha sido increíblemente estresante. Me he dado cuenta del estado de desahucio y orfandad de las personas de mi familia. Cuando llegan a un sitio nunca esperan que las pequeñas decisiones las tome una persona, la que ha organizado el evento.
Se sofocan todos entre ellos, no se escuchan, buscan lo mismo, la mesa, la esquina, piden los cubiertos, te estrenas con imposiciones, requerimientos. No aceptan tu ayuda, inmediatamente dudan de tu efectividad y tu criterio. Pero lo hacen todos a la vez, y tu abres cada vez más los brazos, preparada para saltar.
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